La señora Fronsac se levantó al fin para dar algunas instrucciones a la señora Mallet. En cuanto a Pierre Fronsac y su primer oficial, volvieron a sus respectivos despachos de la notaría y Louis y Gaston se quedaron por fin a solas.
—¿Sigues pensando en presentarme en casa de la marquesa, Louis? —preguntó Gaston, enarcando las cejas y un poco inquieto por que su amigo hubiese podido cambiar de parecer.
—¡No lo dudes! Sobre todo después de lo que nos has contado durante la comida —afirmó Louis—. De todas formas, me gustaría hacerte una pregunta. Has dicho que a François Collet lo habían matado cuando se dirigía hacia el palacio de Rambouillet. ¿Por qué no yendo hacia el Palacio del Cardenal? ¿Cómo puedes estar tan seguro?
—En realidad, no lo sé —reconoció Gaston—. Sin embargo, se encontró la bala en el corazón de Collet y le habían disparado por la espalda. En la plaza situada a la entrada del palacio hay dos edificios con ventanas desde donde habría podido partir el tiro: el cuerpo de guardia, enfrente del porche, y el propio palacio.
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