Thursday, 23 June 2011

A y la

Así pues, Gaston ordenó al cochero que los llevase a la calle de los Quatre-Fils. Enfilaron el puente Saint-Michel, pasaron delante del Parlamento y a continuación atravesaron el puente del Change todavía en obras. Se hallaban de nuevo frente al Grand-Châtelet. El cochero ganó enseguida la calle del Temple por las calles de la Jabonería y la Cristalería. El trayecto fue interminable por unas calles tortuosas y abarrotadas de gente.


             Louis, que no parecía molesto por el retraso, aprovechó el tiempo para explicarle a Gaston quién era Jean de Mas.


             —Verás, los notarios están obligados a firmar conjuntamente las escrituras importantes dirigidas a sus despachos. Una vez firmadas por ambos, dichas escrituras dobles son conservadas en cada despacho, y Jean es el cofirmante habitual de mi padre. Como antes lo fue Chapelain, al que ha sucedido. Por cierto, que, indirectamente, gracias a él fui invitado a frecuentar el palacio de Rambouillet.


             —¡Cuéntame eso.

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