Louis, que no parecía molesto por el retraso, aprovechó el tiempo para explicarle a Gaston quién era Jean de Mas.
—Verás, los notarios están obligados a firmar conjuntamente las escrituras importantes dirigidas a sus despachos. Una vez firmadas por ambos, dichas escrituras dobles son conservadas en cada despacho, y Jean es el cofirmante habitual de mi padre. Como antes lo fue Chapelain, al que ha sucedido. Por cierto, que, indirectamente, gracias a él fui invitado a frecuentar el palacio de Rambouillet.
—¡Cuéntame eso.
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